Visitas Guiadas a La Rioja

Mi Rioja

Tuve la suerte de cursar mi carrera de  Historia del Arte en Salamanca. Allí fue donde tomé contacto con La Rioja por primera vez y lo hice a través de una buena amiga adornada con todas las virtudes que suelen definir el carácter de las gentes de esta zona: afabilidad, simpatía, generosidad y sencillez.

Fue ella quien, una noche, me presentó al que iba a ser mi marido hasta hoy, otro logroñés de buena cepa. Yo de Ribera del Duero y él de Rioja, ya os podéis imaginar que derroteros tomó nuestra primera conversación.

Al tiempo había sucumbido a sus encantos y comencé también a querer el paisaje, la fiesta, las gentes y el sabor de esta tierra a través de su mirada, de sus recuerdos y de sus descripciones.

Y comenzaron las visitas, hasta entonces yo había oído hablar de los Monasterios de San Millán de la Cogolla como la cuna del castellano, Santo Domingo de la Calzada como ciudad destacada del Camino de Santiago y, cómo no, del vino, pero poco más.

Visitas a La Rioja

En mis viajes en autobús desde tierras burgalesas, hacía entrada a La Rioja dejando Grañón a la derecha, hacíamos parada en Santo Domingo y Nájera para recoger pasajeros, pasábamos por delante del cementerio de Navarrete con su preciosa portada románica y nos recibían los cipreses de la circunvalación dándonos la bienvenida a Logroño.

La frontera que separa Burgos de La Rioja acabó pronto difuminada en mi interior, estar en esta tierra era para mí estar en casa también. Desde mi asiento contemplaba el paisaje infinito de viñedos y montañas que cambiaban de color con cada estación y que me abrazaban adelantando el beso que me esperaba en la terminal de autobuses de la capital.

Con cada visita me llevaba imágenes, gestos, miradas, buen rollo y muchos amigos que aún hoy me acompañan. Como dice la canción, nunca me sentí extraña, al contrario, aquí desde el minuto uno eres uno más.

Tierra de La Rioja

Y, claro, me enamoré hasta las trancas viviendo las fiestas de San Mateo, comiendo sardinas en los partidos de pelota viendo a Titín, masticando en la retina los colores del otoño en sus paisajes, las cumbres nevadas en invierno, el verde de los bosques en primavera y el brillo dorado de su inmenso patrimonio monumental en verano.

Por suerte, el destino hizo que mi chico encontrara trabajo en Haro nada más terminar sus estudios y así fue cómo me trasladé a vivir a La Rioja. Fue también en Haro donde empecé a trabajar como guía hace ya más de quince años, una profesión que consiguió que fuera conociendo cada vez más las virtudes infinitas de esta tierra, y que me ha permitido disfrutar trabajando en algo que me entusiasma hasta el día de hoy.

Admito tener el corazón partido entre la tierra que me vio nacer y mi amada Rioja y, admito que es este amor el que pretendo trasladar a todos los que me acompañan en cada una de las visitas guiadas que realizamos por Logroño y La Rioja.

1 Comment

  1. Ana Isabel Eiriz el 01/23/2018 a las 6:21 pm

    Me encanta la forma de describir mi tierra y hacerme sentir muy orgullosa de ser riojana.
    Espero que con el empeño que se transmite en estos comentarios, tengas la oportunidad de darnos a conocer por todo el país y que por fin sepan dónde ubicar nuestra pequeña en extensión pero gran provincia´.

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