Visitas a la Calle Barriocepo y Calle Ruavieja

El  origen de Barriocepo se remonta al de la propia ciudad y junto con Ruavieja forman el eje central de la ciudad itinerario que surge a raíz del Camino de Santiago. Estamos ante las dos  calles más antiguas de Logroño.

Visitas a la calle Barriocepo

Barriocepo

El nombre de Barriocepo puede estar relacionado con los cepos en los que se exponía a los delincuentes a escarnio público y que se situaban cerca de la Iglesia de Santiago.

Uno de los edificios que se encuentra en Barriocepo es el Palacio de los Marqueses de Legarda. Construido en el siglo XVII y restaurado en 1986 para que fuera ocupado por la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja. En el subsuelo cuenta con dos calados.

Es posible que el edificio existiera ya en el siglo XVI tal y como nos indica la bóveda de cañón de sus calados y la imagen de la Virgen del Camino que vemos en la fachada (hoy una copia sustituye a la original), datada alrededor de 1500.

En esta calle se encuentra la llamada Casa de la Inquisición en cuya fachada oeste podrás contemplar un sorprendente mural que representa a un peregrino, con el cuerpo tatuado con los sellos o matasellos que les ponemos a los peregrinos por La Rioja.

Fue la casa de Mateo de Nuevas, un familiar de la Inquisición en el siglo XVIII y en su interior se conserva una planta vinificadora y 53 restos de pintura mural de 1734 entre los que destaca el Escudo de la Inquisición. Actualmente el edificio, que es de propiedad municipal, está cedido a la Fundación Dialnet.

En el número 34, tenemos la Casa Palacio de los Fernández de Ástiz que es actualmente sede de la UNED. El origen del edificio se remonta al siglo XVI reconvertido en el XVIII y conserva un calado de sillería con bóveda de ladrillo.

Ruavieja

La Calle Rúavieja gozó de mucha vitalidad, tal y como atestiguan los escudos de armas que aún aparecen hoy en alguna fachada, aunque quedan pocos edificios destacables fruto del abandono que sufrió esta zona a partir de los años 40 del siglo pasado, y por acontecimientos penosos como inundaciones, incendios y derrumbes.

En el número 9 llama la atención la Casa de Juan de Vergara, que fue prior de la Orden del Santo Sepulcro y que murió en 1509. En la fachada tenemos una puerta abierta mediante arquería apuntada, a ambos lados vemos dos pequeños escudos, uno con cinco flores de lis perteneciente a los Porres y otro con un lobo atado a un árbol perteneciente a Juan de Vergara.

En la parte superior podemos ver un escudo del siglo XVIII. Esta casa conserva dos calados en el semisótano.

Uno de los edificios más impresionantes que nos encontramos en Rúavieja es el llamado CCR o Centro de la Cultura del Rioja. Levantado sobre los vestigios del Palacio de los Yangüas del siglo XVI, también llamado La Casa de la Virgen, pretende conjugar la historia del edificio con la modernidad.

El arquitecto Jesús Marino Pascual fue el encargado del proyecto en el que destaca, entre otras muchas cosas, el enorme botellero que articula dos de las fachadas del edificio que dan a la calle Mercaderes y a Marqués de San Nicolás.

En esta calle también se encuentra el llamado Espacio Lagares, donde se elaboraba el vino de los vecinos de Logroño entre los siglos XVI y XIX.

En el número 24 de Rúavieja nos encontramos una antigua torre-fuerte cuyo origen se remonta al siglo XIV y que hoy se encuentra totalmente restaurado.

El Albergue de Peregrinos se encuentra en un edificio del siglo XVII que perteneció a Lucas Antonio de Iraola, presbítero y mayordomo del Convento Madre de Dios. Dispone de multitud de servicios como el de lavandería, para hacer más cómoda la estancia a los peregrinos.

La Ermita de San Gregorio fue demolida en 1971 tras hundirse el tejado, sus piedras se colocaron de nuevo en 1993 para volver a formar la ermita. Aquí vivió y murió San Gregorio en 1044, según reza la inscripción del arco de entrada que también nos cuenta que fue Don Alonso de Bustamante en 1642 quien la mandó construir.

Durante los siglos XVI y XVII Logroño ya era una ciudad rica gracias al comercio del vino. En esta zona de la ciudad existían unas cincuenta bodegas o calados, hoy conservamos algunos de ellos. Servían para almacenar el vino y en ellos se dan las condiciones idóneas para este fin: temperatura constante que va de 13 a 15º, alto nivel de humedad, falta de luz y reposo.

Excavados en la tierra o situados en la parte baja de los edificios, se realizaban normalmente en piedra de sillería bien labrada, formando una bóveda de cañón o medio punto.

En estas calles tenemos 9 calados o bodegas tradicionales: el calado de San Gregorio, hoy de propiedad municipal, el de la Casa de la Danza, el de la Sidrería de San Gregorio, el de la Reja Dorada, los del CCR, los del Colegio de Arquitectos, los del Casino o el de la UNED. Todos con la misma disposición norte-sur.

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