Visitas a Santa María La Redonda

Hay una teoría que hace derivar el apelativo de “la Redonda”, con el tipo de planta centralizada que pudo tener el edificio anterior. Concatedral de Santa Maria la Redonda

En La Rioja contamos con tres catedrales:

En el siglo IV se creó la Sede Episcopal de Calagurris (Calahorra), que comprendía, además de los territorios actuales de La Rioja y zonas de Navarra, Burgos, Soria y las Vascongadas. El origen de esta catedral será el martirio de los santos Emeterio y Celedonio, hacia el año 300, en el mismo lugar donde posteriormente se levantaría el templo.

Corría el año de 1232, cuando el Papa da permiso para trasladar la diócesis a Santo Domingo de la Calzada, elevándose el templo dedicado al Santo fundador de la ciudad al rango de catedral. La diócesis se denomina ahora Diócesis de Calahorra y La Calzada.

Finalmente, en 1959, la Colegiata de Santa María de la Redonda recibe el título de concatedral y tendremos un nombre más largo para esta Diócesis, que a partir de ahora será “de Calahorra y La Calzada-Logroño”.

Portadas laterales

Sebastián de Portu, siguiendo trazas de Fernando de la Peña, va a ser el encargado de realizar las portadas para los accesos laterales al templo, en el año de 1705.

Estamos ante dos portadas barrocas profusamente decoradas y gemelas, cuya única diferencia estriba en la diferente advocación de las mismas: la del lado Norte se dedica a San Martín y la del sur, a la Asunción de la Virgen.

De esta manera representan a los dos titulares de las dos iglesias que se unieron en un solo colegio: San Martín de Albelda La Redonda.

Portada principal

Ver la Catedral de LogroñoSe comienza a construir en 1742 por Juan Bautista Arbaiza y José de Raón, y será terminada en 1762 por Martín de Beratúa y Francisco de Gorbea.

Concebida a modo de gigantesco retablo en piedra. Esta enorme fachada queda flanqueada por dos torres de cuatro cuerpos, que se conocen en Logroño como “las gemelas” y que son características de las llamadas “torres riojanas”, cuya tipología se inicia en Haro, de la mano del arquitecto Agustín Ruiz de Azcárraga, en la torre de la iglesia de Santo Tomás.

Interior del Templo

Construido en sillería, cuenta con tres naves a la misma altura de cinco tramos, capillas bajas entre contrafuertes y tres ábsides ochavados de tres paños. Cubren sus naves bóvedas de crucería estrellada que descansan sobre pilares cilíndricos fasciculados y arcos apuntados.

Estas tres naves y la cabecera son de estilo Reyes Católicos de la primera mitad del siglo XVI, y participan en la obra Juan de Regil, Pedro Ortiz de Arteaga y Martín Ruiz de Albiz.

Ahora bien, para que esta colegiata pudiese hacer las funciones propias de una catedral, hubo que hacer una serie de ampliaciones. Se creó una falsa girola, de forma rectangular, sobre la cabecera de la iglesia y se añadió a los pies del templo una capilla trascoro, que hace las funciones de parroquia.

Falsa girola

Tenemos tres capillas en esta girola cubiertas con cúpula con linterna y que están comunicadas con la iglesia como resultado de rasgar los muros testeros de los ábsides laterales. La capilla sur, construida en 1626 por Pedro de Aguilera, de estilo clasicista, la capilla norte barroca, y la capilla central, que se realiza hacia 1654.

Estamos ante una falsa girola cuyas obras se van efectuando en el siglo XVII, como resultado de la ampliación del templo. Varias cosas debemos destacar en ella que no debes perderte: 

Capilla del Santo Cristo

Situada en el sur, alberga los restos de Pedro González del Castillo, Obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada, muerto en 1627. Es un sepulcro en arcosolio cuya figura orante sale de la mano del escultor Juan de Bazcardo. La capilla sufrió una intensa transformación en las obras de la falsa girola, lo que originó que se perdieran y desperdigaran varias obras de arte de gran valía.

De hecho, el Obispo, hombre humanista, adinerado y muy bien relacionado con la Corte y con Roma, muy consciente del valor de su colección, recopilada básicamente para decorar su morada eterna, encomienda a su depositario que no se expusieran las obras hasta que dicha capilla no contara con una buena reja que protegiera el conjunto.

Entre sus obras de valor estaba el Santo Cristo gótico muy venerado por los agricultores.

Calvario de Miguel Ángel

Pero el gran tesoro que poseía el Obispo ha acabado bajo blindaje en una cámara situada en la parte posterior del presbiterio, en la que deberás insertar  una moneda para que puedas disfrutar de la joya “escondida” de la catedral, que es ni más ni menos que “El Calvario”, de Miguel Ángel Buonarroti.

Mausoleo del General Espartero y de Doña Jacinta Martínez de Sicilia

Obra de Juan de Sansó de finales del siglo XIX, fue sufragado por suscripción popular. Aquí descansan los restos de Joaquín Baldomero Fernández Álvarez Espartero de Toro, nacido en Granátula de Calatrava (Ciudad Real) en 1793  y muerto en Logroño en 1879, y de su mujer doña Jacinta Martínez de Sicilia.

Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles

Techo de la Concatedral Situada a los pies del templo, podemos acceder a ella a través de sendas puertas de cristal.  Es fruto de la ampliación llevada a cabo en el siglo XVIII para que la iglesia pudiera hacer las veces de catedral, pues funciona como parroquia; las trazas son de Juan Bautista Arbaiza.

En esta capilla (de planta octogonal inscrita en un rectángulo, a la que se abren otras capillas) destaca la riqueza decorativa de todo el conjunto. El cuerpo central está cubierto por una cúpula de paños con linterna, decorada con pinturas al fresco de José de Beges, que representan la Asunción-Coronación de la Virgen.

En el paño del trascoro tenemos un hermoso retablo cuya figura central es una bella talla hispanoflamenca de la Virgen con el Niño de finales del siglo XV.

Las puertas son de estilo rococó y están decoradas con diferentes motivos referentes a la Letanía.

Retablo Mayor

Es un grandioso retablo puramente barroco, en el que destaca la profusión de placas, paneles y la escasez de imágenes.

En la calle central se representa el Árbol de Jessé, que culmina en una talla de la Virgen hispanoflamenca del XV, en las calles laterales tenemos a San Pedro y San Pablo. Y en el ático aparece la figura de Cristo crucificado.

El retablo se concluyó en 1668, y surgió de las manos de Francisco de la Cueva y Vicente López Frías.

Merece la pena, igualmente, hacer un recorrido por el resto de capillas que se abren entre los contrafuertes, en donde podrás observar importantes obras de arte custodiadas por soberbias rejas.

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